Finanzas

Excusas para
no dar

1. No tengo dinero:

La verdad es que no da el que tiene, sino el que quiere cumplir con la voluntad de Dios. Los ricos del mundo (con ligeras excepciones) piensan en lo terrenal, empresas lucrativas, en la multiplicación de sus tesoros. Multitud de creyentes con solvencia económica no participan, o lo hacen con escasez. Las misiones se sostienen con lo poco de muchos, no tanto con lo mucho de pocos. Unos dan un peso, otros diez y otros cien. Toda aportación es valiosa. 1 Timoteo 6:17-19.

2. Me da pena dar poco, mejor espero a tener más:

Aprendamos a ver las aportaciones desde la perspectiva de Dios. La viuda que dio dos blancas ofrendó más que los que entregaban bolsas llenas de dinero, porque ella dio de su sustento, y los demás de lo que les sobraba. No se trata sólo de la cantidad, sino de la calidad de la ofrenda. Dar lo mejor no siempre es dar mucho. Para los que no tienen tanta solvencia económica desprenderse de una moneda resulta un sacrificio, pues representa un monto considerable de acuerdo a lo que ganan. Lucas 21:1-4; 2 Corintios 8:2. Pero es bueno saber que el Señor valora nuestra contribución, aun que desde el punto de vista natural parezca insignificante, si queremos esperar los tiempos de abundancia, quizá nunca participaremos de esta bendición. Es mejor comenzar con lo que tenemos, y avanzar a medida que experimentamos la multiplicación.

3.Ya estoy dando mucho para la obra de Dios:

En nuestras congregaciones locales tenemos múltiples oportunidades de contribuir para la obra de Dios: hay que diezmar, ofrendar, cooperar para construcción y dar cuotas para los planes y programas de sociedades y departamentos. Nunca faltan aquellos que se incomodan por estas cuestiones, pero por lo general quien mucho se queja es quien menos apoya. Existen también los que por cumplir con sus responsabilidades a nivel local no sienten obligación alguna por colaborar con las misiones. Sin embargo, de ninguna manera podemos descuidar la magna orden del Señor en la gran comisión. Administremos el dinero y el presupuesto para respaldar a los enviados.

Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.
1 Timoteo 6:17-19 RVR1960

Pepe Saucedo Escritor

Extraído del libro "Vayamos o enviemos pero hagamos misiones" escrito por el presbitero José Saucedo un libro que te ayudará para profundizar en la conciencia misionera, ya que explica detalladamente los fundamentos bíblico teológicos para las misiones y su aplicación a la iglesia local en el contexto latinoamericano.

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