Considerando que el ministerio del enviado y las circunstancias son únicas, cada enviado tendrá sus propias peticiones de oración. Asegúrese de escribir las necesidades especiales que se mencionen.
Los enviados trabajan muchas horas, mantienen horarios difíciles, y muchos viven en climas poco hospitalarios. Las comidas exóticas y el agua pueden provocar enfermedades. La higiene muchas veces no es la mejor. En muchos casos no se cuenta con ayuda médica inmediata. Ore que el enviado puede tener descanso, alimentación, y fuerzas adecuadas para el trabajo.
Muchos enviados tienen que viajar constantemente como parte de su trabajo. Algunos deben moverse en ciudades muy pobladas y con un tráfico muy arriesgado; otros viajan en rutas o senderos en las montañas. Un accidente puede causar heridas, demoras en el ministerio, complicaciones legales. Ore por la seguridad del enviado. En muchos lugares del mundo se vive la amenaza del terrorismo.
Los enviados necesitan visa para entrar en la mayoría de los países. Cuando quieren comenzar una nueva obra o un proyecto de construcción, con toda seguridad necesitarán un permiso especial. Ore que la obra de Dios no sea obstaculizada por la burocracia o por personas que no están dispuestas a ayudar. Ore que los enviado puedan tener el conocimiento y contar con los recursos necesarios para realizar su trabajo con rapidez y eficacia.
El hecho de haber respondido a un llamado, no quiere decir que el enviado sea un súper santo. Ellos necesitan la presencia de Dios que constantemente los anime, la sabiduría de Dios que los dirija, y la unción de Dios que los ayude a desarrollar un ministerio eficaz. Un enviado tiene grandes responsabilidades. Debe alimentar a los que tienen hambre espiritual. Con frecuencia se les pide consejo y orientación en situaciones difíciles. Tales demandas agotan su reserva espiritual. Ore que dependan del Espíritu Santo para ser renovados y que establezcan una relación de apoyo con los demás enviados.
En un momento u otro el enviado se sentirá atacado por la soledad y la nostalgia. Los enviados que sirven en regiones apartadas muchas veces están solos durante las festividades. Ore que Dios envíe su Espíritu Santo y amigos especiales que los animen en los momentos difíciles. Como todas las personas, el enviado también experimenta frustraciones, temor, y desánimo.
Todo país tiene sus propias costumbres, leyes, expresiones, estilos, y maneras. Lo que se considera propio en un país puede ser ofensivo en otro. Para tener un ministerio eficaz, el enviado debe apreciar y adaptarse a la cultura de la gente a quien sirve.
Un ambiente desconocido, un estilo de vida diferente y la falta de vías de desahogo, puede causar tensiones aún en los matrimonios más sólidos. Ore que cada matrimonio enviado mantenga buena comunicación y gozo en su relación.
Financieramente y emocionalmente puede ser difícil para los padres proveer a los hijos de estabilidad en el hogar y una buena educación cuando se vive en otra cultura. Los hijos a veces deben ir internos a una escuela, generalmente en otro país. Esas separaciones son difíciles para toda la familia. Ore que Dios dé sabiduría a los padres para criar a sus hijos. Ore que los hijos desarrollen sólidas relaciones de amistad con otros jóvenes cristianos y con el Señor.
Los enviados solteros enfrentan los mismos desafíos que sus colegas casados, pero están solos y la soledad se agudiza aún más. Ore que la presencia de Dios les reconforte.
El regreso a casa para visitar iglesia puede ser una etapa muy difícil para los enviados. El tiempo de visita a las iglesias no son unas vacaciones. Debe visitar cada iglesia que lo apoya para reunir el financiamiento de un nuevo presupuesto. Ore para que las personas puedan tener un corazón dador y alegre para la obra del Señor.
Muchas iglesias se enfocan en la oración por los enviados durante las convenciones o cuando un enviados visita la iglesia. Algunas oran cuando reciben una carta desde el exterior. Pero si no reciben información con regularidad, suponen que el enviado no necesita oración. La falta de noticias no significa necesariamente buenas noticias. Los enviados en esos lugares necesitan oración para poder realizar una eficaz obra de discipulado. En esos lugares los enviados están sembrando la semilla del evangelio, y necesitan oración especial para perseverar.
Cuando el Espíritu Santo nos dirige a orar por un enviado, debemos obedecer de inmediato. Su oración puede salvar una vida.